Para elegir un proveedor cloud, compará lo que más pesa en una PYME: el costo real (incluido el tráfico de salida), qué tan fácil es de operar con tu equipo y cuánto te cuesta salir si cambiás de idea. No elijas por marca ni por la tabla de precios publicada: elegí por tu caso de uso concreto.
¿Qué necesita tu negocio realmente?
Antes de comparar proveedores, definí qué vas a mover a la nube. No es lo mismo alojar un sitio web que correr una base de datos o un sistema de gestión.
Los casos más comunes en una PYME: alojar un sitio o catálogo, guardar y respaldar archivos, correr un sistema (ERP, CRM, facturación) o levantar una aplicación propia. Cada uno tiene un proveedor "natural", y mezclarlos todos en uno solo suele salir más caro.
- Sitio web o catálogo: un hosting administrado alcanza, no necesitás un proveedor de infraestructura.
- Archivos y respaldos: lo importante es el costo por GB y la facilidad de recuperar.
- Sistema de gestión: importa la latencia, el soporte y las copias automáticas.
- Aplicación propia: acá sí comparás cómputo, almacenamiento y tráfico.
Los cuatro criterios que deciden la compra
Cuando ya sabés qué vas a mover, evaluá cada oferta contra estos cuatro criterios, en este orden:
- Costo total, no el precio de lista: sumá cómputo, almacenamiento y sobre todo el tráfico de salida, que es donde aparecen las sorpresas.
- Complejidad de operación: si tu equipo no es de sistemas, un panel simple vale más que cien funciones que nadie va a usar.
- Soporte e idioma: confirmá que haya ayuda en tu idioma y en tu horario, no solo foros.
- Costo de salida: preguntá cuánto cuesta y cuánto tarda migrar tus datos a otro proveedor si querés irte.
¿Cuánto cuesta un hosting?
Depende del plan y del proveedor: un hosting compartido para un sitio chico cuesta poco por mes, un servidor dedicado o en la nube bastante más. En Argentina los precios también varían con la cotización y los impuestos, así que pedí el precio final en tu moneda y con impuestos incluidos.
Regla simple: para un sitio o catálogo, un hosting administrado es lo más barato. Solo saltá a un proveedor de infraestructura (AWS, Google Cloud, Azure) cuando tu carga lo justifique.
Cómo comparar tres ofertas en una tabla
Armá una tabla como esta antes de decidir. Los números los pedís a cada proveedor para tu caso concreto; no uses los de la web porque no incluyen tu uso real.
| Criterio | Proveedor A | Proveedor B | Proveedor C |
|---|---|---|---|
| Costo mensual estimado | |||
| Tráfico de salida incluido | |||
| Facilidad para tu equipo (1-5) | |||
| Soporte en tu idioma | |||
| Costo y plazo para irte |
Errores que salen caros
Estos son los que más vemos en empresas que vienen de una mala primera elección:
- Contratar capacidad de más "por las dudas": se paga por lo que no se usa.
- Ignorar el tráfico de salida: es el costo que casi nadie calcula de antemano.
- Firmar compromisos largos antes de probar: atarse sin haber operado un mes.
- Elegir por una sola función estrella y descubrir que todo lo demás es complicado.
En resumen
- Definí qué vas a mover a la nube y para qué.
- Estimá el costo total, incluido el tráfico de salida.
- Probá un mes antes de firmar un compromiso largo.
- Confirmá soporte en tu idioma y horario.
- Preguntá el costo y el plazo para migrar si querés salir.
Preguntas frecuentes
No necesariamente. El más barato en la tabla de precios puede salir más caro si el tráfico de salida es alto o si tu equipo tarda más en operarlo. Compará el costo total del mes, no el precio de lista.
Para la mayoría de las PYMEs, el hosting administrado importa más que elegir entre AWS, Google o Azure. La pregunta correcta es "¿necesito infraestructura cruda o un servicio administrado?", no "¿cuál marca?".
Sí, pero tiene un costo en tiempo y a veces en dinero. Por eso conviene preguntar de entrada cómo se exportan los datos y cuánto tarda. Elegir bien la primera vez es más barato que migrar.
Siguiente paso
Ponelo en práctica sin dejar datos.
